Año tras año el señor Odriozola se equivoca con tanto vaticinio llegado del cielo. El atletismo español paga un precio por la presión del presidente de su federación; sí, de nuevo las federaciones creando males... Las declaraciones de José María Odriozola por estas fechas sólo consiguen un único beneficio, del que además "disfruta" (porque le gusta,y mucho) en exclusividad él mismo: rodearse de medios de comunicación.
A los deportistas de élite no hace falta someterles a más presión de la que tienen, de la que por orgullo y lucha se marcan ellos mismos, y la cual han soportado para situarse en el escalafón en que están. Esto es de mayor importancia si la actividad deportiva que ejercen no es en equipo, y por tanto, toda la atención recae sobre ellos.
Por otro lado, se acaba de saber que Rashard Lewis, jugador de los Orlando Magic ha dado positivo por DHEA al genera más testosterona de la permitida. Los controles realizados por la NBA se llevaron a cabo durante los playoffs de la temporada anterior, lo que aumenta su importancia. ¿Qué hubiera pasado si hubieran perdido el anillo los Lakers?
El doping también se da en deportes de equipo, pese a que la fama la tengan el ciclismo y el atletismo fundamentalmente. De hecho, en tenis también se han dado casos, de manera especial en jugadores argentinos. En Italia ya ha sucedido en alguna ocasión con el fútbol; al propio Guardiola le sucedió. En la NBA ocurre muy de vez en cuando, pero sin embargo los equipos punteros de ambos deportes nunca parecen afectados. Ello minimiza el impacto, y desgraciadamente, por eso nadie se pone manos a la obra para establecer una legislación acorde.
En ciclismo ya se regula estos asuntos, y es de única competencia del corredor siempre que el equipo haya tomado las medidas pertinentes. La pregunta es: ¿qué sucedería si un jugador, y además clave, de los Lakers o el Barça se hubiera dopado?

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